22/05/2012

Teams de verano

El sueño de toda mujer es encontrar al hombre de sus sueños de la manera más dramática y romántica posible. Probablemente en la playa, tomando sol, viene el manso guardián de la bahía, moreno y con veinte calugas, que te salva de un mal bronceado caribeño aplicando bronceador. Justo después salva a un cabro chigo de los remolinos marinos, y te enterai que, además de rico, es dostor... ¿qué mejor?

Pero las cosas no son nah como las películas cebollentas.

Si eres mujer, la realidad te la figuras así:
Estas en la playa, tomando el sol, te jurai rica con tu pelo desteñido rusio a lo sol, cuando viene caminando -con flyers para una fiesta cuática- un Argentino de un Team playero. De esos con el pelo sedoso, ojos de bestia-suelta-salvaje, con su mejor pinta de Tarzán exótico.
Tu estás con la pose más sexy e indiferente-consciente posible.
Es ahí cuando el te sonríe y mira de reojo tu belleza exótica imaginada, cuando... ¡¡BOOM!! a la derecha aparece una Argentina, que de verdad es rubia, del mismo Team playero, con pinta de ninfa-sirena con un bronceado tropical tonificado no tan naranjo como el tuyo.
Ahí es cuando tus sueños y esperanzas se reducen a buscar desesperadamente la toalla más cercana para que ese Adonis no te compare a ti (cuasimodo), con la Argentina (Afrodita).

Ahí es cuando te baja lo Opus y conservadora.
¿Cuantas veces una mina de un team de verano te arruina el ego, y de paso, tus vacaciones?
Bastantes. Por eso odio Reñaca.

Ahora, si eres hombre ésto es lo que pasa:
Estas en la yapla, con los amigos, mirando bubies y potos redondos con la peor cara de caliente que tengas, cuando de repente aparece una mina de un team de verano. Exactamente igual a la anterior, con pesho' de verdá, con bikini a lo colales, y una sonrisa digna de comercial Pepsodent.
Tu te haces el interesante e indiferente, como si fueses distinto a todos esos pelotas con cara de calentones.
Ahí es cuando viene el guardián de la bahía con biceps y triceps marcados y bronceados -con cara de Hugh Grant o de Brad Pitt en Troya-, que obliga  a "tu mina" a observar con cara de proyección (onda hijos, soy tuya, te regalo mi flor).
Entonces todo se va a la pailas, y te sientes despechado por algo que no fue y que nunca será, con dolor en la pelvis y con arena en el poto.

Todo mal.

Con los teams de verano muchas cosas malas ocurren. Tu felicidad se ve puesta en peligro a menos que sepas manejar bien la imaginación. Los teams sirven para amargarte, y para darte cuenta que los ejercicios de Pilates no funcionan en ti, porque debes saber que eres inmune a ellos. Pero si eres rico o rica, las cosas son más fáciles... Y si tienes carisma, hasta puede que te rueguen para ser parte del ellos.


Así se ven ellas...

Así te ves tú.


I want to sleep!

Las personas son maravillosas. Todos tenemos responsabilidades y derechos, y es increíble como nuestra creatividad e imaginación es completamente productiva y eficiente cuando se trata de buscar beneficios. De este modo dejamos las responsabilidades a un lado, porque es más conveniente, y porque como buen chileno nos gusta la "cosa linda y barata".

Tanto para el trabajo como para la universidad, el colegio o el pre-universitario, siempre tenemos excusas para faltar a clases, así como también tenemos el derecho inherente a llegar tarde a ellas.

Es una verdad mundialmente reconocida que levantarse por las mañanas es una soberana paja, y más aún cuando querí puro dormir allnightlong abrazando la almohada suave y calentita. O sea, córtenla.
Probablemente el trabajo es más productivo por las mañanas, pero eso pasa después de VARIAS horas intentando abrir un ojo, luego el otro, luchar por mantenerlos abiertos con cada pestañeo, y golpear la barrera del pajerismo absoluto para abandonar la idea de que no vas a seguir soñando esa mañana.

La realidad es que te conformas pensando en que seguirás durmiendo en clases.

A lo que a mi respecta, me desespera tener que dejar un sueño a la mitad. Eso es cruel.
Es como ver una película re buena -de esas que no te acuerdas el nombre, y que ya no se encuentra ni en blockbuster ni en san diego-, y justo cuando se desarrolla toda la trama se CORTA LA LUZ. Y la pasaban por el cable. Era la última película. No tienes ni puta idea cuál era esa película, y tus amigos menos.

Por que así es la cosa no má'. Tienes todas las ganas de ver como salvas al mundo de una invasión de poodles y terriers con tus superpoderes de sayayin, hasta que te levanta la madita alarma con una canción bien chillona que terminas odiando a muerte. O peor, justo el mino que te gusta (o la mina en su caso) se declara, y están a punto de tener el momento de las mariposas saltarinas... hasta que tu mamá te grita para ir a clases.
¿Y que pasó con los poodles? ¿y mi mino?

Nada, porque esa película ya pasó, y no se va a volver a repetir.

Paja la lesera.

Ahí es cuando, con mala cara, te arrepientes de haberte creído auto-suficiente y maduro para tomar todas las clases de mañana. Te diste cuenta que las tardes libres no son tan libres, y que no importa cuanto tiempo tienes para tomar unas cervecitas: las ojeras van a estar ahí, recordándote que las tardes de siestas ya no son lo tuyo. Ahora hay que estudiar y aprovechar el día.

Te sentirás mal, porque muchas veces tendrás que excusarte por contagiarte de tifus, dengue, fiebre, depresión, o lo que sea. Probablemente casi todas las semanas se te muera algún abuelo, tío o primo-hermano. Quizá hasta te inventas que salvas a una abuelita todas las mañanas, o que fuiste atacado por perros salvajes mañaneros.

Y estás amargado todo el día, te sientes fatal por las mentiras, y tienes que estudiar, y que te llegó la regla, que necesitas una siesta, que te sientes fea con la ropa porque te vestiste rápido, que se puso a llover... TODO MAL.

Así que esa es mi conclusión: las mañanas son malvadas.


16/05/2012

Madness y otros cuentos

LOCA,

SI NO FUESES ESPECIAL...


...NO SERÍAS TAN INTERESANTE.

NO ENCONTRARÍAS A TU COMPLEMENTO,

TAN EXCÉNTRICA COMO TÚ.

ADICTA INTERDICTA,

Y A VECES UNA LADY;

PROMETE SER DELICADA Y DIVERTIDA,

SIGUIENDO SU PROPIO ESTILO.

ASÍ QUE DEJA DE SUFRIR...


...SÉ TU MISMA.

06/05/2012

ILUSION

Creí que todo estaría bien con solo la fuerza de la mente... pero ¡Hey! aún estas presente como botón de pánico en mis vértebras.

Dame lo más ínfimo que pudiese ser, y lo recibiré para cultivarlo hasta que crezca como gigante en mi corazón. Tus cartas siguen en mi armario. Tus canciones siguen sonando por la radio. Tu nombre siempre es recordado junto al mío, y Dios sabe que quisiera poder cambiar el mío por otro que no fuese tan desgraciado.

Te quise mucho más de lo que puedes imaginar, pero llegaste demasiado pronto para creer que todo iba a estar bien. Llegaste junto a los problemas, y te etiqueté como uno sin más explicación. Te deseché por la angustia, y por creer que te merecías algo mejor. Te eliminé para no sufrir después por la decepción.

Las cosas no son como queremos.

Te escucho cuando José Carreras se apasiona en el sentimentalismo interpretado en Tristesse, con sus cuerdas vocales agudizándose cada vez que se refiere a la pasión más bella y triste que puede experimentar.

Esto no significa que te ame, solo que extraño verte respirar por la mañana y por las tardes sonreír con una taza de café en las manos. Un suspiro de resignación ante tamaña manipulación. Un abrazo que hablaba por sí solo. Y finalmente un beso, cálido y suave para darle una última carga de energía para la semana.

Extraño que me extrañes.
¿Eres una ilusión?
No me digas que otra ya ocupó mi lugar.


01/05/2012

Si los años fuesen...


Si los años fueran jueces del final de una vida, nadie se tomaría la molestia de seguir viviendo, porque solo unos días de vicio podrían ser fatales para la última sentencia divina.
Si los años fueran testigos, seguramente ya nada sería racional, y lo más probable es que la sentencia fuese injusta y desagradable.

Si los años fueran imputados, los condenaría por todo el tiempo de sufrimiento e incertidumbre vividos, y velaría por mis derechos como si no hubiese alguno que quedase virgen.
Si los años fueran víctimas, mi alma estaría destruida por la implacable moral que habita en este cuerpo y se desarrolla en sus actos.

Si el tiempo de vida dependiese de uno mismo, yo ya habría muerto hace muchos años. Pero ya que estoy aquí, no hay nada más que pudiese desear más que solo el líquido mortal que segrega a los vivos de los no vivos, y a los curiosos de los conformistas y desagradados de la vida. Porque con una sola miseria el ímpetu del alma se pudre sin darle lugar a  la calma… dolor que subyace con el resto de los años que quedan por sobrevivir. Quiérase o no, a veces la muerte no toca la puerta de los que más lo desean.
Lo peor de todo es cuando se ama puramente sin respuesta del interlocutor designado, y seguirá la pena por nunca haber probado el dulce néctar de la correspondencia. Las virtudes mueren con la amargura del corazón polvoriento. Corazón que no vuelve a latir con la misma intensidad de la juventud aunque se deseara con locura.


¿Se puede amar, extrañar y anhelar algo que nunca nos perteneció?
Los genios y las hadas no existen, y mucho menos para los abnegados, quienes asocian la rutina con la genialidad de un punto en suspenso para toda la eternidad, ya que por sobre cualquier cosa nadie quiere ser perturbado de la tranquilidad que alguna vez se consiguió con esfuerzo y lágrimas de desesperación.

Quizá es mucho pedir vivir en una burbuja. Al parecer siempre hay alguien que desea romper con lo más frágil y sensible que tiene otra persona… mientras que el suyo es guardado celosamente detrás de pantallas y máscaras de acero para que nadie pueda advertir lo delicioso que puede resultar la tragedia ajena.

22/04/2012

Eclíptica

Resulta angustiante pensar que el tiempo es el gran sanador de los vicios. Para una persona ansiosa resulta completamente incómodo e irracional tal afirmación, tanto como para un escritor leer una cantidad importante de adverbios en algún párrafo de un hack writter cualquiera.

¡Tiempo sanador!
Si no fueras solo una certeza para los ancianos, muchos más creerían en tu religiosidad. Si no fueras tan impredecible y egoísta, muchos más confiarían en tu asertividad.

Pero, fueras lo que fueses, ahora eres más real que ayer, y me agrada sentir que te tengo de aliado para subsanar todos mis errores. Gracias por no eliminarme, tal cual F4 como para alguna que otra prenda rota y deshilachada. Gracias por darle tiempo a las razones y a la incomprensión. Gracias por no borrar con goma de miga a todos aquellos que actúan de manera aberrante, o a quienes odian sin empatizar.

¿Qué sería de nosotros si no fueras tan deliciosamente efectivo?



18/04/2012

Enjoy the silence

A pesar de que la hermosa voz de Dave Gaham (Depeche mode) resulte ser inquietantemente atrayente y seductora -especialmente en sus sonidos más bajos-, debo reconocer que la armonía vocal  Tom Chaplin (Thomas, vocalista de Keane) hace las veces de romantico-empedernido que tanto me imagino de las novelas de Lisa Kleypas, y que no puede lograr Dave en mis hormonas. 

Claro, hablo del cover que hace Keane a este super succès del rock electronico, reinventado vagamente al estilo pop-core: Enjoy the silence.





08/04/2012

Cerebro altanero

Pregúntame cuantas lunas orbitan sobre Júpiter. Quizá te interese más saber si las hormigas tienen alma, o si los fantasmas existen. Puedes preguntarme sobre la razón de la existencia del hombre, o si los Mamuts realmente ya se extinguieron. Sea lo que fuese, porque, por supuesto, lo sé todo.

Soy tu cerebro. Yo elijo que compartir contigo, y que no. Así como te angustias y sobre valoras el poder del cuerpo, contaminándonos con altas dosis de cafeína y medicamentos que solo debilitan y envejecen, yo elijo si cerrar las ventanas del universo de conocimientos, permitiendo que solo observes algunos agujeros que te abro hacia el otro lado.

Soy un cerebro muy orgulloso, egoísta y altanero. No me encariñaré contigo, de eso puedes estar seguro. Intentes lo que intentes, no te diré si el amor de tu vida te ama de la misma manera en que tú lo haces, o si vas a enfermarte dentro de poco tiempo. No te alertaré del cáncer o de la depresión. No te daré lecciones de vida, ni te levantaré el ánimo cuando te sientas decaído.

Atento... soy solo un cerebro.
Yo no extraño ni sufro.
Yo no me encuentro ligado a la vergüenza ni a la burla, pues sé que todo lo que soy, es todo lo que debo ser.
Yo no soy tu amigo.
Yo soy tu cerebro, tu contenedor de memorias, una masa capturada en tu cabeza, un receptor excelente de ideas, y una fuente eterna de conocimientos.

Crees que lo sabes todo sobre mi, pues te equivocas.

24/03/2012

La soledad que creamos

Desde la revolución industrial hasta nuestros tiempo todo ha sido evolución científica. De forma claustrofóbica admiramos los minutos de vida cuando estamos a minutos antes de un examen, o a minutos antes de morir. No pretendo ser una crítica de la rutinaria manera de manejarnos en nuestras relaciones sociales o humanas, pero si destacar una pequeña reflexión con respecto a eso.

Una amiga me dijo que era muy sensible ante algunos tópicos y que debía tomarme la vida más simple -todo esto a raíz de un pequeño colapso mental momentáneo- y acto seguido, continuó hablando por chat de celular.
Desde que había llegado a la conclusión de que las islas que creamos son muchas veces originados por la constante necesidad de sentirnos comunicados, sin tener si quiera algún tema de conversación, la vida se tornó más complicada. Las relaciones son más complejas, y las personalidades se vuelven más cómodas ante el resguardo socio-emocional de los inventos tecnológicos, unida a la sensación de egoísmo oculto bajo el prisma de la soledad que continuamos expandiendo porque no conocemos los límites de nuestra insana convivencia.

Repito, no pretendo ser crítica, ya que sería inconsecuente de mi parte porque inevitablemente soy usuaria-víctima de los rodeos de la revolución de las emociones. Whatsapp se ha vuelto un terrible enigma, y me ha vuelto un mito para unas cuantas personas que olvidan rostros con facilidad, aún cuando no desean hacerlo.

¿Desde cuando seremos conscientes de que estamos en islas cada vez más pequeñas, pero con gaviotas mensajeras?





13/03/2012

La Cámara de los Horrores

Noches... Las noches no tienen nada de malo. Son especialmente misteriosas y románticas, dignas de una bella poesía emo-nostálgica. A veces gratifica al alma saber que estamos rodeados de una perpetua e inquebrantable, solitaria y... ahh, odio las noches.

La verdad es que odio las noches en general por que son obscuras. Mi mente es seca para pasarse rollos e imaginarse las peores escenas de terror solo con subir la escalerita a mi habitación. Imagino fantasmas colgados que no puedo ver, que me miran o tocan por la espalda; también imagino que podría haber un tiburon en mi ducha, un payaso satánico (sobretodo el payaso de IT), o el verdugo de las cabezas degolladas y podridas.

Todo eso y más, me hacen una soberana cobarde, porque ni si quiera puedo ir  a la cocina de mi casa por la noche, sin sentir miradas por las paredes. Según mi papá es por la obsesión que tengo por las películas de terror adrenalíticas que me dejan con un ojo madrugador por meses, pero yo atribuyo mi costante paranoia a la casa de cera de Madam Tussauds.

Si, es cierto, es solo una casa de cera con muchos famosos como Michael Jackson, Obama o el Papa... nada que temer. Me saqué muchas fotos y me creía la muerte al lado de Marie-Jaeanne du Barry, la amante del rey Luis XV.
Creo que había cumplido recién los 13 años, y estaba maravillada con todas las esculturas. Se veían tan reales, que hasta podía sentirlos respirar con un poco más de imaginación. Mi papá, experto para perdernos por las calles de los estados de EEUU, sacaba fotos a todo lo que veía. Me sacó unas cuantas fotos con la campeona mundial de gimnacia rítmica, y jugando al golf con Tiger Woods.

Todo era diversión hasta que el tour por la casa de cera nos dirigía hacia unas escaleras al subterráneo. Yo de curiosa me acerqué a las paredes para leer las indicaciones en inglés sobre esa cámara. Decía: No sacar fotos, no grabar, no tocar, no salir del camino... etcétera.
Yo, como pendeja chora, me apresuré hacia el inicio de la fila, dejándo a mis padres y hermanas más atrás cuando recién empezábamos a bajar por las escaleras.

Lo primero que ví era una luz verde y sonidos chocantes de electricidad.
Estaba entrando a la Cámara de los Horrores de la casa de cera de Madam Tussaud.

Cuando atiné a mirar lo que todos veían en la fila, me entró pánico, porque desde pequeña soy un mojón asustadizo, y para colmo estaba sola. A mi derecha comenzaba la historia desde la guillotina, con personas de cera demasiado bien hechos para ser solo cera. Además, había una pantalla que nos ilustraba de la forma más gráfica las masacres de la época, pasando por la silla eléctrica, la cara, los ojos, y lenguas moradas de los muñecos que, debo recalcar, ERAN DEMASIADO REALES.

Quería salir de ahí pero el tour no terminaba. Y yo lloraba, y lloraba, y lloraba... y seguía llorando. Porque soy un mojón asustadizo.

Terminamos con las masacres de las guerras mundiales y salimos del establecimiento. Yo y muchas caras desconocidas, y mis padres mucho más atrás en la fila.

Sufrí como jamás había sufrido con el terror hecho cera.

Desde ese entonces solo imagino cosas perversas y feas debajo de mi cama, afuera de mi ducha, detrás de la ventana, colgado en la escalera, en el closet, y muchisimo más.

Por eso soy una niña que le asusta la maldita obscuridad. Porque cualquier cosa se puede ocultar en ella. Especialmente si hace frío y hay niebla.... ahh.

**Para una mayor ilustración, ver fotos abajo.






11/03/2012

Cuerpos traidores

Si quisiera resumir las múltiples actividades diarias que realiza mi cuerpo sin tener la conciencia de estar haciéndolo, no podría. Son esas tantas veces de las que no eres consciente de estar haciendo algo raro, estúpido o inmaduro, que retuercen los sesos para averiguar que hace el cuerpo cuando dejamos que reaccione  independiente de lo que dicte el sr.cerebro sobre las normas sociales básicas de conducta.

Es horroroso a veces, porque tu cuerpo te traiciona en dosis pequeñas. Tu cerebro piensa en cosas más importantes o relevantes que en los sorpresivos-nijas tics que tiene tu mano derecha. Nuestro cuerpo nos traiciona a diario, y es por eso mismo que las películas de Hollywood son una gran y obesa mentira... ¿cómo pueden controlar sus cuerpos a la perfección hasta llegar al punto de que sus emociones se disparen como proyectiles y aún así verse como si fuesen semidioses griegos?
Es algo que yo y mi envidia verde no podemos aclarar.

Hace muchisimo tiempo atrás, a mi me gustó mucho un chico amable y simpático, carismático, tierno, caballero, inteligente, blah blah blah. Era de esos que a la primera, ni a la segunda, ni tercera... ni cuarta, le encuentras algo malo. Entre la paranoia y mi cuerpo traicionaron a mi cordura, comenzando a actuar sobre mis músculos y nervios como si tocaran una sinfonía del terror con una lija de acero.
Mi cerebro se rindió y se dejó estar ante la agresión. Mis manos y mis pies caían de bruces al suelo, y paralelamente mi corazón bombeaba violenta y sonoramente toda la sangre existente en mis venas y arterias. Me mareaba y mi pecho dolía. No por lo cursi de "el amor duele especialmente en los peshoh", sino porque la situación era inmanejable y mi cuerpo tomaba acción por las emociones liberadas. Casi como si fuera un ente aparte en constante rebelión.

Pero eso fue hace mucho tiempo y no he vuelto a soltar las correas para que los perros vuelvan a tirar de mi como marioneta de las emociones. Mi cuerpo fue una real traicionera en ese tiempo.

¿Y quién mejor como nuestra querida Britney-
Britney para entender la revolución del cuerpo
sobre la mente?
Hay gente, sin embargo, que reacciona de maneras muy diferentes. Por ejemplo, tengo un amigo al que sus ojos se le desorbitan cuando ve pasar a su exnovia mover un dedo en su dirección. A otros se le desorbitan los ojos por el alcohol. Hay quienes hablan solos con sus  consciencias por la calle cuando recuerdan un chiste viejo o inventan alguna respuesta ingeniosa en su cabeza muchas horas después de cuando debieron realmente tirar dicha ingeniosidad.

En fin.
Nuestro cuerpo es una bitch que nos traiciona a diario, porque es una psicopata de las emociones. Prácticamente está embobado por ellas, especialmente por el odio y el amor.

Hay una historia de Clive Barker en "Libros de Sangre tomo III" que se refiere a lo anterior... El cuento se llama "la política del cuerpo", y narra la historia de la revolución de las manos, de su independencia ideológica, y futuramente, de su manumición completa con respecto al cuerpo. Las manos son distintas, porque pueden pensar y tienen un alma aparte.

La política de nuestro cuerpo no tiene fin, y sus normas son establecidas en dictadura y secretamente para que no nos demos cuenta como va a transformar nuestra libertad en un caos de libertinaje y autodestrucción.